Toda mi vida me preparé para este momento; mi respiración, tranquila; mis músculos, relajados; mi corazón late con suavidad, mis piernas están listas para este momento. Siento la pista bajo mis pies, el aroma de la competencia impregna el estadio completo, somos nueve los retadores, sólo uno llegará primero y él será quien poseerá el sabor del oro bajo sus hombros.
Ready.- Mis manos sudan mientras tomo posición, no creí que algún día me sentiría así, estoy en la mira de millones de espectadores. La punta de mis dedos lamen el sabor del piso, a nadie de los guerreros que tengo a mi costado les importo, cada quien tiene su mente un mundo, y yo soy sólo una persona a la que tienen que aplastar.
Set.- Mi rodilla roza suavemente la pista y puedo percibir el calor de ésta, mi corazón empieza a correr, siento como quiere salirse de su lugar ¡pum!, ¡pum!, ¡pum! Mi mirada se fija en la meta. Si pude llegar ahí antes rompiendo cualquier límite, por qué ahora no lo iba a lograr. Mi piel se encuentra tensa, mis músculos confundidos, ¿y si no lo logro? ¿Qué tal si ahora no puedo? Mis piernas tiemblan, ahora esperan únicamente el momento en que sean libres para huir de esta incertidumbre.
Parece que me quedaré aquí por siempre, el tiempo se detiene, la gente no se mueve más, los aplausos no se escuchan más, los murmullos callan…
Go.- El silencio continúa, todos se levantan, la eternidad se rompe, los guerreros empezamos la pelea. Mis piernas rompen sus cadenas, mi corazón puede latir sin miedo, mi piel se destensa, mis músculos ya saben qué hacer.
El viento golpea mi rostro, el primer segundo murió sin darme cuenta junto con mis miedos. Mi ropa ya no existe. Tres segundos han pasado y sólo somos el camino y yo, los demás desaparecieron, el sudor se esconde bajo mi piel y la ropa ya no existe más. Poco a poco, paso a paso los demás van quedando atrás. La sombra se queda atrás, nada me puede detener, ya nada me separa de mis sueños, nada… nada.
Cuatro segundos y el aire juega con mi cabello, baila con él con el ritmo de un hermoso vals, ya no importa el tiempo, ahora no importa nada más, mi meta es ganar. Quinto segundo y volteo para asegurarme que están todos detrás de mí. Mi visión sorprendió a mi razón, de los nueve que somos, sólo siete están detrás de mí, conmigo somos ocho, y ¿el otro? Volteo al otro lado y ahí está, no sé quién es, no reconozco su rostro, su color de piel, ni lo que expresaba con su mirada, sólo sé que está a mi lado y que me puede ganar.
Seis: mi respiración es ahora agitada, no me siento tranquilo, ordeno a mis piernas que apuren el paso pero no responden, son tan libres ahora que hacen lo que quieren. Quiero volar. Siete: Ahora estoy detrás de él, no, no puede ser ¡no! Está delante de mí, cargando con mis sueños. Ocho: La pelea es entre él y yo, de dónde salió no sé, mas es un gran peleador, no puedo dejarme vencer, todavía queda un largo camino para terminar, y es corta la distancia entre él y yo. Todo mi cuerpo se une para lograr alcanzar la meta, arrebatarle de las manos mi sueño, quitarle lo que me está robando. Tener lo que me pertenece. Nueve: Estamos lado a lado, hombro a hombro, compartimos el espacio y la soledad. Somos el y yo, el resto del camino ahora es poco, y pronto nos dejará a nosotros dos, uno con oro y el otro con plata. Otra vez estoy seguro de que ganaré, sé que puedo llegar más rápido, y que puedo atravesar el final antes. Está frente a mí… mmm…
¿Qué pasó? La gente aparece uno por uno, los aplausos rompen el silencio, pero para quién son. La luz de las cámaras veló mi vista. Siento el calor de los demás, todos están a mi alrededor. Soy el centro de todos, ¿gané?, por qué me duele el cuerpo, el suelo está bajo de mí… me caí… mis piernas se cansaron, se cruzaron, me tropecé. No he acabado, sigo en la carrera, no puedo darme por vencido.
Quince segundos: me levanto, mi tobillo comienza a reclamarme un poco de dolor, la sangre corre por mis rodillas y por mis brazos, pero mi sueño está detrás de esa meta…
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